La vida y práctica creativa de la pianista, compositora y pedagoga mexicana Alida Vázquez Ayala (1923-2015) transcurrieron entre México y Nueva York, ciudad a la que emigró en 1948 luego de estudiar en el Conservatorio Nacional de Música de la capital mexicana entre 1941 y 1947, donde tomó clases con compositores como Julián Carrillo y Esperanza Cruz. A lo largo de su trayectoria, construyó un lenguaje propio en el que su identidad mexicana dialogó con lenguajes como el atonalismo, el serialismo, la politonalidad y, posteriormente, con la música electrónica. Su camino como compositora comenzó a los 43 años con el desarrollo de su obra en diversas instituciones, pero también a través de redes de amistad y colaboración que fueron fundamentales para su vida creativa y para la manera en que hoy podemos reconstruir su historia.

El 16 de octubre de 2026 en el Teatro Santa Catarina se estrenará Todavía podemos ser felices de Jimena Eme Vázquez y Andrea Chapela dirigida por Daniel Bretón y producida por Teatro UNAM, una obra en torno a una pareja que decide divorciarse y, en lugar de despedirse en silencio, organiza una fiesta para celebrar el amor que compartieron. Entre música, baile, amistades y recuerdos, se analiza qué sucede con los afectos cuando una relación cambia de forma; en cada función, el elenco intercambia personajes lo que permite construir diversas constelaciones de vínculos.

(de 1963 a 1964), como un músico sin igual, que “tocaba todo de forma casi perfecta… colosal.” Se refería a George Coleman (1935), leyenda viva del jazz, quien se inmortalizó tempranamente en esos días sesenteros por sus solos proverbiales de álbumes como Seven Steps to Heaven y My Funny Valentine. Superando con ello lo que había logrado a sus 17 años, al lado de BB King, con su icónico solo del tema “Woke Up This Morning”. Con todo este bagaje detrás, a sus 91 años, Coleman visita la UNAM para la quinta edición del Festival Cultura UNAM (FCU) como una de las figuras estelares.